Ya en 1891 empezaron a innovar en cuanto a símbolos y a sistemas mecánicos se refiere. Se pasó de cinco a tres carretes por máquina y la baraja de póker fue sustituida por símbolos vinculados a la buena suerte como la herradura, la campana o el trío formado por las picas, los corazones y los diamantes. De todas las combinaciones posibles, aquella que ofrecía un retorno mayor era la de tres campanas en línea; de ahí que uno de los slots más conocidos del momento fuera el Liberty Bell.
Entrando en el siglo XX, el sector se fue reinventando y, ante la creación de diferentes máquinas tragamonedas, unas se iban distinguiendo de otras mediante los símbolos. Una de las más originales, y que en consecuencia ha llegado a nuestros días con la digitalización, son las frutas, con cerezas, naranjas, sandías o manzanas como principales protagonistas. También trascendió la inscripción “BAR”, que hace referencia a un envoltorio de una goma de mascar.
La era moderna y sus símbolos
En 1964, en territorio americano empezaron a aparecer las primeras máquinas electromecánicas y, con ellas, llegaron nuevos símbolos. Aunque algunos de los anteriores perduraban y seguían de moda, se introdujeron elementos de distinción y fortuna como la corona, las estrellas, el número 7, los diamantes como piedras preciosas o los tréboles, que simboliza la buena suerte. Actualmente, algunas de estas figuras siguen estando relacionadas con grandes premios.
Desde la aparición de los videoslots y la migración de las tragamonedas al campo digital, podemos encontrar un sinfín de símbolos que se van adaptando de diferente manera a cada una de las temáticas que proponen las plataformas online. Por ejemplo, los símbolos de menor valor suelen ser clásicos de antaño como frutas o la combinación KQJ; mientras que aquellos de más valor responden a adaptaciones propias del tema en cuestión, ya sea este una referencia histórica, una producción cinematográfica o el homenaje a un grupo de música.
Por ejemplo, rara vez sucede que si la ambientación es egipcia, las figuras más premiadas no respondan a dioses o a referencias típicas de las pirámides; o que si se traslada al usuario a una jungla, no sean los animales y la vegetación aquellos símbolos que más se valoren por parte del juego. Así pues, aquello del pasado no ha caído en el olvido total, sino que todavía lo podemos encontrar en nuestra era, en la que los celulares tienen un peso crucial, con juegos de tragamonedas clásicos o readaptándose a las temáticas más recientes.