ALBERTO MAGALLÓN ESTRADA
Lunes 24 de Octubre de 2022 7:56 am
SIN duda el anuncio de que habrá Feria de Todos los Santos en este año es una buena noticia, pues es la fiesta mayor del estado, donde los colimenses y extranjeros nos encontramos para pasar unos días con nuestros seres queridos.
Después de 2 años de pandemia en que se canceló nuestro máximo festejo, ahora por fin de nuevo habrá la diversión a la que estábamos acostumbrados; la venta de nueces, los antojitos, las tortas, los artistas en el palenque, los torneos de charros y de caballo bailador; la presentación de artistas en la Concha Acústica y en el Casino de la Feria; los juegos mecánicos, la zona de exposiciones y el corredor gastronómico.
Por las fechas en que se desarrolla nuestra feria, se festejan el Día de Todos Santos y Día de Muertos, 1 y 2 de noviembre, por ello, muchas de las actividades que se realizan están ligadas a nuestras fiestas para honrar a los seres queridos que ya partieron y que queremos creer que se encuentran con Dios en el Paraíso.
Sobre la feria, el escritor Julio Torri nos dejó un hermoso texto que refleja la alegría y el ambiente. Aquí parte de su texto La feria: “Los mecheros iluminan con su luz roja y vacilante rimeros de frutas, y a contraluz proyectan negras las siluetas de los vendedores y transeúntes.
-¡Pasen al ruido de uñas, son centavos de cacahuates!
-¡El setenta y siete, los dos jorobados!
Juan José Arreola, nacido en Zapotlán el Grande, Jalisco, hoy Ciudad Guzmán, escribió también su novela La Feria. En la misma describe el ambiente de un pueblo y también su fiesta grande. “Y nosotros salimos ganando porque la feria de Zapotlán se hizo famosa por todo este rumbo. Como que no hay otra igual. Nadie se arrepiente cuando viene a pasar esos días con nosotros. Llegan de todas partes, de cerquitas y de lejos, de San Sebastián y de Zapotiltic, de Pihuamo y desde Jilotlán de los Dolores. Da gusto ver al pueblo lleno de fuereños, que traen sombreros y cobijas de otro modo, guaraches que no se ven por aquí.
Muchos tienen que quedarse a dormir en los portales, en el atrio de la Parroquia o en la plaza, junto a los puestos de la Feria, porque no hay lugar para tanta gente. En todas las casas hay parientes de visita y duermen de a tres y de a cuatro en cada pieza. Los corrales se vacían de gallinas y guajolotes, y no hay puerco gordo, ni chivo ni borrego que llegue vivo al Día de la Función”.
Lo deseable es que los gobiernos de los tres niveles garanticen la seguridad, para que las familias acudan a la Feria de Colima que está por iniciar y la disfruten en un ambiente de paz y alegría.