A pesar de que el gobernador Pedro Pierluisi y el presidente de la Cámara de Representantes, Rafael “Tatito” Hernández Montañez, han acogido la idea del aumento o la redistribución del impuesto de “room tax” aplicable a las plataformas de alquiler a corto plazo, todavía no hay un cuadro claro sobre cómo se legislará, a pocos días del cierre de la sesión legislativa.
Sobre la mesa hay dos alternativas, según ha publicado El Nuevo Día: aumentar de 7% a 10% el impuesto o dejar la cifra intacta, pero separando de esta 1% para los gobiernos municipales, que actualmente no reciben ingresos producto de las ventas que producen estas plataformas como Airbnb, Vrbo, entre otras.
Actualmente existen tres tasas distintas para el impuesto por habitación: 7% para paradores, pequeñas hospederías plataformas digitales; 9% para hoteles sin casino y 11% para hoteles con casino.
“Al día de hoy no hay un proyecto que atienda eso”, indicó el portavoz popular Ángel Matos García. En entrevista por separado, el representante popular José “Cheíto” Rivera Madera, presidente de la Comisión de Turismo y Cooperativismo confirmó la información.
Hernández Montañez no ha contestado llamadas de El Nuevo Día.
Mientras tanto, Sheila Angleró, portavoz de La Fortaleza contestó con “por el momento no”, cuando se le preguntó si era intención de la administración presentar un proyecto de ley para atender el asunto.
El Nuevo Día supo que una alternativa pudiera ser incluir el impuesto dentro del proyecto de ley que sacaría a la Compañía de Turismo de Puerto Rico de la sombrilla del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio.
Matos García argumentó que en Puerto Rico deben haber cerca de 22,000 habitaciones disponibles a través de las diferentes plataformas digitales de alquiler, superando las disponibles en hoteles, que alcanzan unas 15,000. Sostuvo también que si se legislara a efectos de que los gobiernos municipales reciban parte del impuesto que se supone paguen estas plataformas, los alcaldes serían mucho más agresivos en identificar estos lugares para que tributen.
“Ellos saben, por las querellas de ruidos innecesarios y por la acumulación de basura, dónde están esos lugares”, dijo Matos García. “Con el repunte que ha habido después de la pandemia en la disponibilidad de estos lugares de alquiler, hay mucho dinero ahí”.
El posible impuesto coge fuerza en momentos en que los alcaldes hacen todo lo posible por impedir que la Junta de Supervisión Fiscal les continúe recortando recursos económicos, como lo es el Fondo de Equiparación.
“Aquí no vamos a encontrar una bala de plata que tenga todas las soluciones, así que estamos identificando diferentes proyectos para darle más dinero a los municipios. El room tax de los Airbnb tiene espacio (para ser aumentado) porque es extremadamente bajito ahora y ellos ya le incluyen a los consumidores múltiples cargos”, dijo Rivera Madera, quien entiende que hay espacio para aumentar el impuesto, en el caso de plataformas digitales, de 7% a 10%.