Creadas hacia finales del siglo XIX, las máquinas tragamonedas son un verdadero clásico en los casinos del mundo. Con una mecánica muy sencilla y un atractivo sin igual, este juego de azar combina dosis de emoción, esperanza y emoción. Además, no es necesario conocer demasiadas reglas, lo que la convierte en muy elegida por aquellos principiantes que se aventuran en las apuestas.
Antes de que se patentaran de manera oficial, hubo algunas ocasiones que pueden ser consideradas como el punto de partida de la historia de las primeras máquinas tragamonedas tal como se las conoce hoy en día. Asimismo, y desde su nombre en inglés, el término “slot” hace referencia a las ranuras utilizadas en las máquinas para introducir las monedas.
Las versiones de una historia centenaria
Charles Fey es mencionado como el padre de las máquinas tragamonedas tal como existen en el mundo moderno, con su “Liberty Bell”. Sin embargo, el primer aparato fue inventado por una compañía estadounidense. Así, la compañía Sittman and Pitt, ubicada en Brooklyn, desarrolló la particular máquina de juego en 1891. La misma se convertiría en la precursora de las tragamonedas.
Hay quienes dicen que Fey inventó la primera máquina tragamonedas mecánica en 1887. Esto sería cuatro años antes de que el artefacto construido por Sittman and Pitt llegara a los bares de Nueva York. Pero la mayoría afirma que Fey concibió su innovación en 1895, cuatro años después de la máquina de Sittman and Pitt. Al margen de las fechas,su invento fue revolucionario.
La máquina creada por Sittman and Pitt tenía un sofisticado diseño de cinco tambores del mismo tamaño. Cada uno de ellos contenía cincuenta caras de cartas diferentes y se basaba principalmente en el póker. Su popularidad no tardó y, muy pronto, muchos bares de toda la ciudad contaron con una, o varias, para la atracción de sus clientes.
Los jugadores sólo tenían que insertar una moneda de cinco centavos en las máquinas tragamonedas y empujar la palanca. Esto hacía girar los tambores con las caras de las cartas de póker, a la espera de las combinaciones. Los premios iban desde beber cerveza gratis en el establecimiento de turno, hasta pagar los cigarros o todas las bebidas.
La campana de la libertad hacia el desarrollo
En un transformación trascendental, Fey ideó una máquina con tres ruedas giratorias, que contenían cinco símbolos: herraduras de caballos, diamantes, espadas, corazones y una Campana de la Libertad. Esta última, le dio el nombre a la máquina. Así, se redujo la dificultad para leer una victoria. Y, además, permitió diseñar un mecanismo de pago automático.
Su éxito fue rotundo y marcó el inicio de la industria de los juegos mecánicos. A pesar de sortear prohibiciones, su popularidad se extendió por diferentes estados del país. En 1910, las máquinas tragamonedas se podían encontrar por todas partes. Y cuando estalló la Primera Guerra Mundial, la Mills Novelty Company se había expandido de Chicago a Europa.
Las máquinas tragamonedas modernas son muy diferentes en tamaño, número de carretes y pagos. Aún así, las características más comunes siguen siendo las mismas y se mantienen a lo largo de los años.